Desde que nuestra vida cotidiana se ha visto atravesada por el entorno digital, dividir lo que hacemos entre lo físico y la virtualidad es difícil. Hoy lo publico, lo intimo y lo privado se mezclan y mucho tienen que ver las redes sociales. Son un ámbito de socialización, donde uno muestra todo. Las reacciones, los malos tratos escudados en el anonimato son moneda frecuente. Esto puede tener un impacto aun mayor, dado que no hay límite de tiempo y cualquiera puede sumarse a ese hostigamiento.

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