Entiendo tu frustración, Gustavo. Es verdad que los intereses de los estudiantes parecen estar cambiando, pero eso no significa que la educación no pueda adaptarse. Tal vez podríamos pensar en formas de incorporar esas cosas que los motivan, como los videojuegos, para hacer nuestras clases más atractivas. La tecnología no es una amenaza; al contrario, puede ser una gran aliada si la usamos estratégicamente.

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