En primer lugar le diría que hoy no podemos pensar las culturas juveniles escindidas de lo que sucede en las pantallas, es profundizar la distancia generacional, y es no asumir que las mismas llegaron para quedarse. Que debemos dejar a un lado el adultocentrismo para evaluar que hacen lxs adolescentes y acercarnos con mayor curiosidad. Debemos protegerles, formalos en estrategias de cuidado pero no perder de vista la potencia en la promoción de derechos que tiene el ecosistema digital.

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